ENCUENTRA TU ELEMENTO

Estar en tu elemento consiste en desarrollar actividades con las que te sientas a gusto, que resuenan en tu interior de forma tan intensa, que te hagan sentir plenamente identificado/a con tu vida. Significa estar en coherencia contigo mismo, contigo misma.
Ya lo dijo Confucio, “Elige un trabajo que te guste, y no trabajarás un solo día de tu vida”. Y no le faltaba razón al hombre, yo también creo que hemos venido a este mundo a desarrollar nuestras propias habilidades innatas para transformarlas, con la práctica, en talento. Pero claro, antes habrá que descubrirlas. Que lo consigas o no dependerá de ti misma, de ti mismo.
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Hay muchas personas que viven en coherencia con sus dones, que piensan que están haciendo justamente aquello para lo que han nacido. Sin embargo, hay otras que simplemente viven a la espera del fin de semana. Es triste ver la cantidad de personas que no se interesan por el trabajo que realizan. No le ponen pasión. Por no hablar del número de estudiantes que se sienten alienados por el sistema educativo o del incremento en el consumo de antidepresivos, alcohol y drogas, el cual habla por sí solo. Yo misma también formé parte de esta realidad durante un tiempo, no es que me lo hayan contado.
Estar en tu elemento, significa estar en el punto en el que tus aptitudes naturales confluyen con tus pasiones personales.  Localizar ese punto de equilibrio, es vital para entender quiénes somos y qué somos capaces de hacer con nuestra vida. Se trata de emprender un viaje en dos direcciones. Por un lado, es una investigación interior para ver qué hay dentro de ti. Por otro lado, hay que explorar hacia el exterior para ver las oportunidades que el mundo te ofrece. Te propongo a continuación varios ejercicios que te ayudarán a descubrir esas habilidades, capacidades o dones innatos:
 
1- Acuérdate de lo que hacías cuando eras una niña o niño, a qué jugabas, qué solías hacer en el patio del colegio o en tu habitación cuando nadie te veía. Los peques están muy conectados con esos dones, a ellos todavía se les permite ser y hacer lo que quieran antes de que formen parte de la etapa adulta.
2- Pregunta a aquellos que te conocen bien qué cualidades admiran de ti, en qué eres bueno o buena, en qué destacas. Interroga mejor a personas externas a tu familia, para alejarte de las expectativas que éstos puedan tener sobre ti. Lo mejor es preguntar a buenos amigos. Aquellos que nos conocen bien. Ellos te brindarán una visión más objetiva sobre cómo eres, o al menos sobre cómo te perciben los demás. Contrasta varias opiniones y observa qué tienen en común.
3- Emprende nuevas actividades, conoce nuevos lugares y personas, exponte a nuevas oportunidades y experiencias. Ponte a prueba realizando aquello que nunca has hecho, es muy posible que de esta forma reconozcas en ti varias habilidades que ni siquiera sabías que poseías.
4- Imagina que este fuera el último día de tu vida. ¿Estarías haciendo aquello que haces ahora? Si la respuesta es no, entonces no estás en tu elemento y por tanto, no estás viviendo una vida con pleno significado. Esto no quiere decir que debas ignorar las necesidades de los que dependen de ti, ni que abandones lo que estás haciendo. Solo analízate detenidamente y pregúntate si puedes hacer algo más para vivir una vida más acorde con quién eres en esencia.
5- Haz introspección. No me cansaré de recomendarlo, pero es que meditar es la mejor herramienta que conozco para encontrar todas las respuestas que uno necesita.
Depende sólo de ti abrirte para ser quien has venido a ser. Tan sólo necesitas valor y grandes dosis de honestidad contigo mismo/a. No te preocupes si aún no lo tienes claro, es un camino que puede durar toda la vida. Al final, lo importante es ir siendo cada vez más consciente de lo que de verdad amas e ir dándote más y más espacio para poder desarrollarlo.

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